Amo la vida, en ella he conocido gente grandiosa, ya sea personalmente o través de algún otro medio, ya sean las pláticas por internet, los encuentros ocasionales, e, incluso, aquellas almas antiguas con las que te topas a través de los libros. Otro punto que me hace valorar el permanecer vivo son los aprendizajes que con el tiempo llegaron a mi, fueron trasmitidos por la naturaleza o por quienes ya mencioné anteriormente. Sin embargo, no concibo nada más sublime para agradecer la existencia que estar consciente de que algún día, no sé cuál ni cómo, pero irremediablemente al igual que todos, voy a morir, volveré a ese lugar en donde nunca estuve, que es la nada.
Los existencialistas fallan al pensar que morir es un absurdo, es todo lo contrario, la muerte es el pretexto por el cual se disfruta la vida, sin ella, no tendría sentido el estar en estos momentos.
Nacer, ese arrojo al mundo, solo tiene significado si se va a morir, pues es justo cuando se crean las posibilidades, si fuera de forma contraria, entonces, tendríamos la oportunidad de hacerlo todo, y al mismo tiempo, no necesitaríamos esforzarnos por hacerlo, pues el tiempo se dedicaría a que por inercia hiciéramos de todo.
Pero, en el momento cuando nos enteramos que vamos a morir, es justo cuando sabemos que debemos aprovechar al máximo nuestro tiempo, pues se nos presenta una de las cuestiones más complicadas para el ser humano, pero a la vez, una de las de máxima belleza: “decidir”. Ya lo decía Napoleón: "Nada más difícil, pero nada más precioso que el saberse decidir", frase que, por cierto, le encantaba a Griselda Urquidi, que en paz descanse, incluso, fue la última que observé en su mensaje del mensajero.
Al tener que decidir, pues no somos eternos para abarcarlo todo, surge la responsabilidad, es decir, ahora que hemos tomado un camino, ya no podremos andar por el otro, esa realidad paralela se cerró y no podemos más que especular sobre sus resultados. A diferencia de ciertos filósofos, esto no me atemoriza, al contrario, le da más valor a la vida, le atribuye un sabor especial a cada vez que decimos sí o no, pues con ello vamos trazando una ruta de nuestro futuro, nos determinamos rumbo a un sendero desconocido, pero perdimos muchos otros. Saber decidir es todo un arte, es incluso la esencia de nuestra existencia, saber hasta dónde, hasta cuándo es bueno o correcto nuestro actuar.
A pesar de que la muerte tenga este eje central para despertarnos del sueño en el cual caemos pensando en la eternidad, no somos para ella, sino que somos para la vida, tenemos que reflexionar sobre nuestros actos, esto le da adrenalina y sentido a nuestro ser.
El miedo a lo desconocido es lo que ha llevado al ser humano a pensar en la inmortalidad, e incluso gran parte de nuestro conocimiento es para poder lograrla. Pero no sabe a lo que juegan, pues al inmortal le está destinado el vivir todo, es decir, estar irremediablemente confinado a que sus decisiones no tengan ninguna importancia, inclusive sus días no se pueden diferenciar alguno del otro, pues que sea una fecha en específico no importa, porque él se encuentra dentro de la ciclo de la existencia que siempre le dará eternos retornos.
Sabiendo esto, nos podemos cuestionar: ¿Quién quiere vivir para siempre? Como lo realiza el grupo Queen en voz de su vocalista Freddie Mercury, con motivo de ser el soundtrack de la película de uno de los seres que quizá se han aburrido más a lo largo de la historia (imaginen ver todo, sentirlo todo, vivirlo todo, vaya absurdidad): “Highlander el inmortal”. El tan solo pensar en un ente así, solo puedo sentir compasión y tristeza, pues en su mundo carece de importancia lo que él guste o no, pues al final de cuentas terminará haciéndolo irremediablemente.
No se confundan, no piensen que estoy deprimido y espero que la muerte me sobrevenga en estos momentos, solo espero gustoso a la llegada de ese momento, pues para morir, es necesario haber vivido y decidido. Solo podemos concebir el por siempre de una sola forma: La eternidad es nuestro presente, como concluye la misma canción.
A la pregunta de Mercury “Who wants to live forever? Solo puedo responder: nadie en su sano juicio puede desear esta vida por siempre, ni siquiera tú lo desearías de esa manera.
Les dejo la canción de Queen:
3 comentarios:
Highlander moría si le cortaban la cabeza, su "inmortalidad" era en todo momento su elección.
Esa forma de inmortalidad quizá no fuera tan mala.
Este es un texto muy profundo, te ha afectado el amor.
Saludos.
¿Vivir para siempre?
Desde mi punto de vista ese sería el peor castigo para un ser finito con aspiraciones infinitas como lo es el ser humano.
Sin embargo se tiene noticia desde tiempos remotos que se busca un estado de inmortalidad. Tal vez es la mejor aportación de Flamel, en el plano hollywoodesco la imagen del vampiro como ser inmortal (bah flojerota), elixires para conservarse jóven, hasta la cámara en la que dormía Michael Jackson.
Sin embargo el único que podría decir que es lainmortalidad es Adán.
En fin, nomás de pensar en vivir todas las edades en un mundo tan dicotómico como este es una pesadilla.
Todos nos condenan a muerte, sería más interesante aquel que nos condene a la vida.. Wilde
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