Espero se tomen la molestia de leer un texto largo en blogspot
- ¿Usted baila al sonido de las balas? O ¿Celebra cada vez que hay un ejecutado en su ciudad?
- No, eso es absurdo, por Dios, eso asusta a cualquiera, tu pregunta raya en lo tonto.
- Entonces… ¿por qué sigue cantando y bailando eso que denominan como Narcocorrido?
- ……
Hace tiempo, en mi facultad, se desarrolló un foro sobre el análisis de la violencia en nuestro estado, en donde se contaba con 4 ponentes, el una periodista o encargada de medios, una antropóloga, un filósofo (el doctor Rico Bovio) y un sacerdote. En el cual, todos fueron políticamente correctos y nadie se atrevió a dar un paso más allá de lo que pudiésemos esperar.
La antropóloga, según me cuentan, se limitó a hablar de ella en cuanto a la animalidad que se encuentra dentro del ser humano (esto porque yo aun no salía de mi clase de latín), el sacerdote hablaba de clases de moral en las escuelas primarias, aunque él decía que se les enseñaría aquella a la que se subscribieran sus padres, pero se notaba a leguas que se buscaba imponer el sistema católico como dogma, violando la laicidad de las instituciones y por si no se dieran cuenta, estos delincuentes son “profundamente cristianos”, lo cual no evitaría el caer de los hijos a las drogas, siendo este un problema aun más profundo. Aun fue más patética la participación de la periodista, quien propuso que se dejaran de dar estas noticias y se diera un giro para reportar notas de tinte positivo, absurdo, así no se soluciona nada, es como intentar impedir el calor en esta ciudad tapando el sol con un solo dedo. Por finalizar, el doctor Rico Bovio, para deleite personal, habló de ello desde la perspectiva filosófica, sin embargo, se quedó un poco atrasado con el problema, pues creo faltó señalar culpables directos, (quizá sin nombre y apellido) y sobre todo, plantear remedios, no como una panacea a los problema nacionales, sino como pequeños intentos para salir adelante.
Llegó el esperado momento de preguntas y respuestas, pues al parecer todos los ciudadanos tenemos las soluciones que el estado no ha podido implementar, y la “levantadera” de manos fue apabullante; la cual, después de una serie de preguntas e intervenciones fue disminuyéndose, pues muchos se encontraban en un planteamiento común: “más efectivos, militares, policiacos, etc.” Sin embargo, hubo otros planteamientos, desde uno de los más extraños: “La violencia es porque los hombres no podemos balancear nuestra relación con nuestro lado femenino” que verdaderamente me pareció fuera de lugar. Pero hubo otra planteada por un compañero: “La implementación de acciones culturales, siguiendo el sistema colombiano que les dio éxito en las ciudades más violentas de ese país”; fue respondida como algo descabellado, e insuficiente, pues quizá debería implementarse, pero a la gente le gusta observar muy verde a su ciudad. En esos momentos fue que se me otorgó la palabra a mi para poder participar: “no solo se deben implementar acciones culturales, sino que se debe hacer un fuerte análisis de la cultura, esa que va ampliamente ligada con los delincuentes que los permite vivir dentro de nosotros y aceptarlos, la más clara de sus expresiones: el narcocorrido dentro de la música popular mexicana”. Quizá no me supe explicar de momento, o tal vez ni siquiera les importó, pues enseguida de mí el comentario fue de chakras y espiritualidad; solo capté la atención de la reportera del Heraldo de Chihuahua, quien me dio mis dos párrafos de fama.
Pues bien, creo que debo ampliar un tanto a qué se le llama narcocultura, para poder entender bien este problema.
El mexicano, vive dentro de la ilegalidad constantemente, e incluso es motivo para estar orgulloso, siente su persona, pues todo se ve dentro de aquel viejo lema: “El que no tranza, no avanza”, haciendo que las personas que actúan con la mayor rectitud que les es posible, sean tomados como tontos, pues se verán estancados toda su vida por ser tan ilusos, e incluso, serán engañados por los demás. Pues en México, se admira a aquel que es más astuto para saltarse las leyes y robar a los demás, que importa si es un chicle, eso ya es motivo de orgullo, pues hemos podido sacar tajada de una manera gratuita, lo cual nos lleva a la antigua fábula por todos conocida de los cangrejos, pues en este constante “chingamiento” colectivo, no logramos avanzar como nación, pues el círculo es vicioso y todos nos quitamos, sin poder ser nadie el ganador en esta contienda, quizá en grupo sería mejor.
Dentro de esto que denominamos cultura de la ilegalidad encontramos una subdivisión que es la Narcocultura, la cual se encuentra muy arraigada sobre todo en los estados del norte de nuestro país, sin embargo se encuentra a lo largo de toda la nación en menores porcentajes, pero está ahí, latente en cada uno.
Esta se caracteriza por una glorificación del narco, en el cual todos quieren ser como ellos e incluso los celebran de una forma u otra. El arquetipo del narco es: Cadenas de mal gusto pero de oro, dibujos o signos de drogas o armas, camionetas ostentosas, camisas de seda, sombrero, etc. bueno ustedes conocen el arquetipo del narco, el cual muchos quieren seguir.
Y es que en muchos casos son tomados como “buenos” pues al tener mucho dinero se dedican a financiar causas de beneficencia, o que así lo toman la personas, por ello llegan a financiar negocios, iglesias e incluso ciudades enteras se encuentran vivas gracias al dinero que inyectan estos personajes, ganándose la protección de toda la comunidad que ahí habitan.
“Todos somos Marcos” declaraban los seguidores del movimiento zapatista en 1995, en referencia a aquel encapuchado anónimo del cual se buscaba su verdadera identidad, pero en solidaridad a la causa, se decía que todos estábamos de acuerdo con ese movimiento. En contra parte, un profesor de mi facultad, menciona: “aquí en Chihuahua, todos somos narcos”, en relación de que todos tenemos un familiar, un amigo, un vecino o un conocido del cual sabemos se encuentra dentro de las líneas de alguno de los cárteles, de una forma u otra, lo cual nos hace cómplices del hecho. Sin embargo, al momento de preguntar, ¿por qué no lo denuncia? La respuesta muchas veces no es por la peligrosidad que conlleva esta acción, sino que justifican a estas personas porque son muy buenas y los han apoyado, porque las quieren, porque están ahí por necesidad o “deberían agarrar a los altos mandos y no a la gente que lo hace porque no tiene dinero (siendo que tienen una camioneta del año en la cochera, “fruto” de su esfuerzo), lo cual nos hace cómplices de ese tipo de bandas delictivas.
Por todos los beneficios o personalidad aparente que se le atribuye al narco, entonces muchos buscan serlo, ya quizá no sea ni siquiera por la remuneración económica que con ello llega, ni tampoco porque esto sea más fácil, pues simplemente se realiza porque ellos gozan de un nivel de estatus alto y de respeto, y para quienes no acceden a este grupo, más vale cuando menos parecer y figurar como uno de ellos, pues también puede uno tener esa “honorabilidad” de la que ellos gozan. Entonces comienzan a ser como ellos: vestimenta, forma de expresarse y de actuar, automóviles aunque deban endeudarse para poderlo tener, infringir la ley, hacer escándalo, utilizar accesorios, etc. Cabe destacar la gran cantidad de fotografías que se toman los jóvenes hoy en día con armas de fuego o, cuando menos, “mirada de matones”… todo lo anterior parece ser muy seductor para muchas mujeres, creo que esa es uno de los motivos por lo cual muchos lo hacen.
Por último, si usted no puede o no desea hacer nada de lo anterior, aun tiene una alternativa para poder estar “dentro”, que es el paso de la veneración a estos “héroes”. Esto se da por medio de cánticos, bastante malos por cierto, que se han denominado como narcocorridos, estos los cantan cada fin de semana los jóvenes en los lugares de esparcimiento o los traen en la lista de reproducción de su computadora o automóvil, pero eso sí, quieren que la violencia en las calles se termina (paradójico ¿no?). También se encuentra el culto religioso a un personaje al cual ya denominan como santo, e incluso le tienen sus altares.
Estando hace tiempo en mi ciudad, escuchaba como mis amigos y conocidos entonaban con singular alegría estas canciones, y me preguntaba ¿Qué no se dan cuenta de las tonterías que están diciendo o de la clase de persona que están alabando? Lo más triste es que sí, y lo seguirán haciendo si no se aplican los filósofos como médicos de la cultura, así como lo planeaba y pensaba Nietzsche, pues esto está muy enraizado, ninguna cantidad de soldados puede solucionarlo, pues si matan a un narco, estos aparentes gustosos estarán de ocupar este lugar, haciendo un círculo vicioso demasiado peligroso y de nunca acabar.
Por el momento procuro no asistir a esos lugares en los cuales la humanidad se está denigrando y poniendo a los pies de la escoria de la sociedad, e incluso he intentado concientizar a las pocas personas que considero inteligentes para entender esta problemática, ejemplo la semana pasada cuando me encontraba en un “karoeke” y unas amigas veían pasar la letra y cantaban, las hice ver lo que estaban diciendo, a lo cual pasaron automáticamente a guardar silencio, pues es obvio que es una canción de narcos aquella que habla de narices empolvadas, camionetas blindadas, y de prevenirse del gobierno o “familiares”.
Son miles de melodías con estos temas y los comportamientos con este fin, sin embargo, debemos luchar por erradicarlos y así comenzar a destruir desde abajo este mal que aqueja a nuestro país con mayor fuerza desde los últimos años.
6 comentarios:
Hola Marcos. Sí, siempre me había preguntado el saben lo que están cantando? Lo saben y no les importa o simplemente están tan acostumbrados, tan arraigados a esta narcocultura, como la llamas, que ya les parece normal. Recuerdo el otro día dieron una noticia de algunos asesinatos, entonces mi tía dijo, va tan normal como si fueran hormigas y si es cierto.
-Vengase mijo, vamos a darnos la vuelta en nuestra trocota- claro de fondo un narcocorrido.
Como eliminar la violencia, las armas en el norte de México: pues traigan mas armas, para combatir.
No entiendo pero bueno, eso lo digo por algo que leí. Yo realmente también considero bueno lo de la implementación de actividades culturales, invertir en la cultura.
Saludos Marcos.
A muy buen post.
Emm hasta yo eh llegado a cantar uno jeje, pero no por lo que dice sino por la música y la energia que proyectaba. La mayoría de la gente no los canta por lo que dice sino por algo que atrae esa canción, a todos nos pasa, cantamos canciones comerciales, hay unos cuantos que primero analizan la canción, pues que bien por ellos por que se dan cuenta de lo que están dispuestos a cantar, que a veces puede ser cualquier tonteria que usa el artista para rimar.
El narcotrafico y la violencia que se ah denotado cada vez en mayor proporciones nos incumbe a todos y esta en todas partes incluso en el gobierno y el ejercito, esto lo digo por que lo eh visto, no necesito que la gente sea buena para evitar denunciarla, espero esto jamas toque a personas cercanas a mi, que no estén involucradas en eso, pero siempre eh pensado que cada quien vive su vida como quiere, para mi alguien que tiene un negocio por cosas ilícitas, no merece la honra de nadie así logre la paz mundial con su sucio dinero.
Oh, Marcos, mm, qué te diré.
Los corridos tienen su historia (porqué, razón de ser, etc.), ya sea en su corriente tradicional o en el subgénero "narco-corridos". Y pues el pueblo es el pueblo...
La sensación de ostentar poder es muy fuerte, y casi todos la buscamos de una forma u otra.
Muy buena tu reflexión, mejor que las anteriores.
La denominada "narco-cultura" es también una situación que debemos analizar desde su raiz, recordemos a la cucaracha, sí, esa que ya no podía caminar por que le faltaba mariguana pa´ fumar.
Yo también soy cómplice (por omisión de denuncia) de narcos, muchos lo hemos sido en menor o mayor escala, tienes razón.
Varios amigos han consumido o vendido sustancias ilegales.
En mi caso las drogas no me parecen dignas para ser utilizadas, pero no puedo juzgar a los que son asiduos consumidores.
Es muy dificil convencer a alguien de dejar el vicio y más aún intentar hacer que otra persona deje de 'vender'.
Una de mis victorias personales fue el día cuando confronté a un 'amigo' para convencerlo de no vender 'eso' a muchachitos menores. Quizás no es mucho pero por algo se empieza.
Y como tú dices ya sea no participando de actitudes violentas o no ensalzando los delitos también son buenas manera de poner un granito de arena.
Y no vuelvas a escribir tanto jaja, no te creas, un placer leerte.
Marquitooooozzzz :)
Siempre es un placer leer lo que escribes...
Tambien me he preguntado muchas veces que pasa con la sociedad y con la narcocultura, pero tambien me he preguntado que puedo hacer yo para balancear la situacion y asi poco a poco erradicarla, yo como individuo que puedo mejorar en mi...basta con hechar un vistazo como bien lo dices a nuestras amistades que cantan y alaban ese tipo de canciones y de CULTURA pero en realidad que hacemos por mejorar la situacion?
Me ancanto la palabar que implementas: chingamiento jaja!
Y es muy cierto, hoy en dia y mas el mexicano, porque? no se, pero hoy en dia tratamos de hacernos menos los unos a los otros y nos unimos pero por desgracia y como bien lo haces notar nos unimos para circunstancias no tan buenas, y cuando alguien tiene algo bueno que ofrecer viene el chingamiento mexicano por supuesto.
Lo que comentaba alessa de combatirlo con armas, puede ser como armas mejores, mas poderosas, como la educacion, la lectura, las artes y sobre todo alimentarns de cosas positivas para mejorar como personas...esas son las armas mas poderosas.
:)
Marquitos... asi es , de nada nos sirvio o mas bien no de mucho ese foro, las participaciones de los ponentes fueron escasas y con ese miedo a expresar lo que realmente, pienso yo, podrían a ver dicho.
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