12 diciembre, 2009

Un navío llamado Esperanza.


            Ética y estética son lo mismo

 Ludwig Wittgenstein.

            Saludos, tenía bastante tiempo con el blog abandonado, espero poder escribir en vacaciones y cuando entre a la escuela poderme dar a la tarea de seguir actualizándolo. Por el momento me remito a escribir este breve artículo.

            El arte y la filosofía no se encuentran peleados, podemos encontrar ramas de estudio donde se compenetren y se traten, tal es el caso de la estética o de la filosofía del arte, pero no quiero remitirme solo a eso, sino quiero vislumbrar esa utilidad que nos pueden dar los artistas para explicar la filosofía, o como los artistas plasman pensamientos en su obra, quizá de una manera explícita o tal vez de una forma inconsciente, lo cierto es que se puede observar todo un pensamiento en una canción, un cuadro, una obra de teatro, una danza, o cualquier otra representación, ellos influyen y son engullidos en el  pensamiento de su época. Tal es el caso del pintor del que ahora hablaré: Caspar David Friedrich.

            En lo personal, la época del romanticismo, o la pintura de ese tiempo, es aquella que se encuentra más arraigada en mi gusto, pues despliega toda una cosmovisión de la cual se puede desprender una ética con el mundo, además de que nos muestra el sitio real que tenemos en la naturaleza.

            Sus representantes solían tener un juego bastante claro: la línea del genio creador más allá de los cánones del arte, fue un intento por romper lo académico por comenzar a crear exacerbadamente el sentimiento del autor, pues estos se situaban por encima de la razón y la imitación.

            Podemos encontrar en ellos varias constantes: un carácter místico de la naturaleza y la realidad ínfima del ser humano ante ella, esto lo observamos en los grandes paisajes donde solo aparecemos como adornos, e incluso poco relevantes –sobran en la pintura-, también se ve en aquellos en los cuales hay construcciones arquitectónicas, las cuales se ven destruidas por el paso del tiempo, apocadas u opacadas por el ecosistema que las rodea. Todo esto para decirnos lo pequeño que somos a pesar de nuestro comportamiento tan vanidoso que nos ha hecho creer que somos lo mejor de la creación, sin darnos cuenta que sobramos o estorbamos.

            Aquel con el cual me he familiarizado más, quizá porque me agrada demasiado su trabajo, es, el ya mencionado anteriormente, Caspar David Friedrich un alemán de gran peso en el siglo XIX (Recomiendo también la obra de Philipp Otto Runge, Goya, Tuerner, Delacroix y Gericault). Es muy probable que ustedes ya lo hayan visto con anterioridad, pues los libros como Así hablana Zaratustra  de otro Friderich pero este de apellido Nietzsche suele llevar en la portada la pintura denominada El caminante sobre el mar de nubes pintado entre 1817 y 1818.

            Pasemos ahora a lo que nos compete, el leitmotiv de este escrito, un cuadro que cuya representación e historia puede servir de analogía para lo que vive la totalidad de la especie humana en la actualidad.

            Esta es la historia de un barco que emprende un viaje con tal de volver a casa y encontrar resguardo, es un navío que ante la adversidad espera permanecer y sobrevivir, tal como lo hemos hecho nosotros con los ojos puestos en el progreso, en el mejoramiento de nuestra vida y de las relaciones en sociedad.

            Pero las condiciones cambian, la temperatura desciende, el mismo mar se ha solidificado o se avizora un témpano, no sabemos, pero lo que si tenemos conocimiento es que el problema viene de frente, de una forma imposible de esquivar, ahí se va nuestra nave, ante éste cuerpo de hielo, destruido al contacto, derruido, ¿Salida? Nadie puede encontrarla, ¿solución? parece no haberla,  es inevitable dicho suceso, estamos ante el naufragio de un barco… aquel que tuvo el nombre de Esperanza.

            En la actualidad nosotros vivimos una situación muy parecida a la de esos marineros, tenemos problemas, y estamos profundamente ateridos como para poder solucionarlos, contamos con grandes bloques de hielo que no nos permiten superarnos, problemas que nos impiden movernos para poder sacar a flote esta nave que llamamos planeta tierra (porque es eso, una gran nave errante, que su destino es incierto, pero lo es más dentro de sí por problemas internos), podemos ponerle nombre a esos cubos con cada una de las dificultades con las que debemos enfrentarnos: desigualdad social que deriva en pobreza, hambrunas, excesos de dinero, delincuencia falta de educación y de oportunidades. así mismo aquel con el que tenemos una deuda y responsabilidad antiquísima, tales son los problemas ambientales como el calentamiento global y la extinción de las especies. Sin embargo ante ellos se sume una base aun todavía más fuerte y difícil de derribar, esto solo se logrará si logramos concientizarnos, ya que solo derribándola podremos salir adelante y movilizar de nuevo nuestra esperanza, el mayor de los males es: la apatía.

            El reto de los educadores de los presentes años es destruir esa apatía, terminarla, para poder accionar los motores de este navío en el cual nos encontramos en conjunto, a diferencia de los tripulantes de “El Esperanza” nosotros aun podemos cambiar el rumbo de nuestro destino, mejorar nuestra sociedad, además de restaurar a la naturaleza, es momento de poner en marcha nuestra esperanza.

            A continuación les dejo los dos cuadros de Caspar Friedrich respetco al tema:

El naufragio del Esperanza 1

El naufragio del Esperanza 2


El primero es más de mi agrado.

02 octubre, 2009

¿Quién quiere vivir para siempre?

            Amo la vida, en ella he conocido gente grandiosa, ya sea personalmente o través de algún otro medio, ya sean las pláticas por internet, los encuentros ocasionales, e, incluso, aquellas almas antiguas con las que te topas a través de los libros. Otro punto que me hace valorar el permanecer vivo son los aprendizajes que con el tiempo llegaron a mi, fueron trasmitidos por la naturaleza o por quienes ya mencioné anteriormente. Sin embargo, no concibo nada más sublime para agradecer la existencia que estar consciente de que algún día, no sé cuál ni cómo, pero irremediablemente al igual que todos, voy a morir, volveré a ese lugar en donde nunca estuve, que es la nada.

            Los existencialistas fallan al pensar que morir es un absurdo, es todo lo contrario, la muerte es el pretexto por el cual se disfruta la vida, sin ella, no tendría sentido el estar en estos momentos.

            Nacer, ese arrojo al mundo, solo tiene significado si se va a morir, pues es justo cuando se crean las posibilidades, si fuera de forma contraria, entonces, tendríamos la oportunidad de hacerlo todo, y al mismo tiempo, no necesitaríamos esforzarnos por hacerlo, pues el tiempo se dedicaría a que por inercia hiciéramos de todo.

            Pero, en el momento cuando nos enteramos que vamos a morir, es justo cuando sabemos que debemos aprovechar al máximo nuestro tiempo, pues se nos presenta una de las cuestiones más complicadas para el ser humano, pero a la vez, una de las de máxima belleza: “decidir”. Ya lo decía Napoleón: "Nada más difícil, pero nada más precioso que el saberse decidir", frase que, por cierto, le encantaba a Griselda Urquidi, que en paz descanse, incluso, fue la última que observé en su mensaje del mensajero.

            Al tener que decidir, pues no somos eternos para abarcarlo todo, surge la responsabilidad, es decir, ahora que hemos tomado un camino, ya no podremos andar por el otro, esa realidad paralela se cerró y no podemos más que especular sobre sus resultados. A diferencia de ciertos filósofos, esto no me atemoriza, al contrario, le da más valor a la vida, le atribuye un sabor especial a cada vez que decimos sí o no, pues con ello vamos trazando una ruta de nuestro futuro, nos determinamos rumbo a un sendero desconocido, pero perdimos muchos otros. Saber decidir es todo un arte, es incluso la esencia de nuestra existencia, saber hasta dónde, hasta cuándo es bueno o correcto nuestro actuar.

            A pesar de que la muerte tenga este eje central para despertarnos del sueño en el cual caemos pensando en la eternidad, no somos para ella, sino que somos para la vida, tenemos que reflexionar sobre nuestros actos, esto le da adrenalina y sentido a nuestro ser.

            El miedo a lo desconocido es lo que ha llevado al ser humano a pensar en la inmortalidad, e incluso gran parte de nuestro conocimiento es para poder lograrla. Pero no sabe a lo que juegan, pues al inmortal le está destinado el vivir todo, es decir, estar irremediablemente confinado a que sus decisiones no tengan ninguna importancia, inclusive sus días no se pueden diferenciar alguno del otro, pues que sea una fecha en específico no importa, porque él se encuentra dentro de la ciclo de la existencia que siempre le dará eternos retornos.

            Sabiendo esto, nos podemos cuestionar: ¿Quién quiere vivir para siempre? Como lo realiza el grupo Queen en voz de su vocalista Freddie Mercury, con motivo de ser el soundtrack de la película de uno de los seres que quizá se han aburrido más a lo largo de la historia (imaginen ver todo, sentirlo todo, vivirlo todo, vaya absurdidad): “Highlander el inmortal”. El tan solo pensar en un ente así, solo puedo sentir compasión y tristeza, pues en su mundo carece de importancia lo que él guste o no, pues al final de cuentas terminará haciéndolo irremediablemente.

            No se confundan, no piensen que estoy deprimido y espero que la muerte me sobrevenga en estos momentos, solo espero gustoso a la llegada de ese momento, pues para morir, es necesario haber vivido y decidido. Solo podemos concebir el por siempre de una sola forma: La eternidad es nuestro presente, como concluye la misma canción.

            A la pregunta de Mercury “Who wants to live forever? Solo puedo responder: nadie en su sano juicio puede desear esta vida por siempre, ni siquiera tú lo desearías de esa manera.

Les dejo la canción de Queen:



19 agosto, 2009

Estado fallido y estamos jodidos

Nací hace un poco más de 21 años, en una pequeña ciudad del estado grande, en un lugar donde al parecer lo único que reinaba era la calma. La tranquilidad de ese pueblo hacía sentirnos con mucha seguridad, hasta el tiempo se detenía para que pudiéramos disfrutar del día y realizar nuestras actividades, siendo sinceros, no había mucho que hacer.

Desde pequeño gocé de muchas libertades, sin duda que tus padres te digan que no debías pedir permiso para lo que podía hacer, solo avisar para que ellos no estuvieran con el pendiente, me  llevó a siempre tener alerta el sentido de la responsabilidad para no perder dicho derecho.

Tiempo después, nos vimos en la necesidad de cambiarnos de casa a la capital, Chihuahua, lo cual al ser más grande por obvias razones se sentía más peligrosa…. como pueblerino obtuve el miedo y la precaución al salir, pues todo mundo advertía que las cosas no eran como antes y cambié a ser más cuidadoso.

Pasaron los días, y entendí que esto no era más que un “rancho” pero más grande que aquel del que venía, la gente no era ni por poco distinta a la de allá, simplemente había más de unos o de otros, y contabas con el acceso a mejores bienes y servicios, pero culturalmente distaban de ser diferentes.

Poco a poco tomé confianza y salía a la calle, solo y sin rumbo a caminar, primero a horas en las cuales radiaba el sol, con un calor también mayor a donde nací, después cada vez más tarde, y nunca me sucedió nada.

Me hice de amigos, intensión que no tenía al principio, comencé a tener el desarrollo “normal” de un joven de mi edad, a pesar de tener en mente otros planes que eran totalmente antisociales. Salí a fiestas y a borracheras que terminaba a las altas horas de la madrugada, y si fuera poco, regresaba caminando a mi hogar en un estado poco conveniente, acompañado por mis amigos, por el periférico de la juventud y otras calles. Reitero, Jamás nos sucedió nada, solo los regaños de los padres de alguno de mis amigos- en realidad si éramos muy inconscientes-.

Con esto, retomé la mentalidad de que las ciudades peligrosas era Ciudad Juárez –sobre todo si se era una fémina-, Monterrey, Guadalajara y el DF, donde había asaltos, violaciones, robos, secuestros y asesinatos; pero aquí no pasaba nada, todo iba bien, sin problemas ni preocupaciones.

Después, llegó la universidad, y por el tipo de escuela en la que estoy, uno se hace fácilmente aficionado a los bares de “mala muerte”-cuando aun los eran- (Donde por cierto no he visto aun grandes problemas), caminar por las calles céntricas, platicando y hablando, sin más, sin temer a nada y sin alguna restricción en nuestras casas.

Hace un poco de tiempo las cosas fueron cambiando, nos enteramos de que había una pugna entre narcotraficantes y las primeras balas corrieron en las calles, al principio fueron casos contados, pero la frecuencia se aumento hasta ser parte de nuestro cotidiano, dejé de leer quién por saber cuántos y dónde. Cuestión que se generalizó en el estado, pero es más notorio en la fronteriza Ciudad Juárez y Chihuahua.

Al trascurrir de los meses el tema principal fue este, el ajuste de cuentas por parte de los carteles y la decisión poco atinada del gobierno federal de sacar al ejército a las calles… se nos ha hecho normal ver armas, de una u otra manera, en la calle.

Los lugares recreativos se volvieron foco de gran peligrosidad, pues si querían ir a acribillar a alguien, eran los sitios en los cuales se encontraban más expuestos.

Las personas comenzaron a ver que nuestras autoridades no eran competentes y a esto se le agregó la dichosa crisis económica que “viene de fuera”, y terminó destruyendo grandes fuentes de empleo e ingreso a las familias.

Muchos en la desesperación se vieron obligados a delinquir, pues ahora era demasiado fácil, y otros que ya lo hacían desde antes y ya no obtenían lo necesario, fueron cambiando los roles y los patrones, para agregarle así más experiencia a su currículum vitae de la criminalidad. Otros más se envalentonaron, pues lo que antes no se les hubiera ocurrido hacer, ahora tienen todas las oportunidades, e incluso las violaciones crecieron pues ¿Quién los va a detener y les hará algo?

Pues bien, hoy me doy cuenta que dos amigas han sido asaltadas, una de ellas por segunda vez, la amiga de otro amigo fue violada, y muchas otras desgracias más que me hacen preguntarme ¿a dónde vamos a parar? O mejor aún, ¿Cómo y cuándo vamos a salir de esto? Pues parece que las medidas tomadas por nuestro gobierno (Estatal, Municipal y Federal) no son las necesarias ni las adecuadas para estos casos.

Esto es sumamente triste ¿Dónde quedaron el estado de derecho, las garantías individuales, la seguridad pública y la libertad? Es momento de declarar el estado fallido, cuando menos para Chihuahua.

Ahora me he enterado de que el hijo de nuestro muy inteligente presidente municipal Carlos Borruel fue enviado a estudiar a la ciudad de Monterrey, seguramente por el suceso aquel de que golpearon a sus escoltas y además lo amenazaron, pues es más seguro tenerlo lejos para que no le vaya a suceder nada. Si el motivo es otro, por ejemplo, el nivel de las escuelas de allá, ¿por qué no mejor gestionar que venga una de esas instituciones con mayor calidad para acá?

Entonces, todos queremos irnos, aquí tenemos los mismos miedos o aun mayores, pues si usted que es autoridad sufre estos atentados entonces ¿qué nos espera a nosotros? Si ni siquiera puede brindarle seguridad a su hijo entonces  no puede dársela a todo un pueblo, es mejor pues que renuncie, y de una vez a sus aspiraciones a gobernador, pues al paso que va terminará su mandato desde China para que no le pase nada, mientras a nosotros nos sigue yendo cada vez peor.

Ahora nos anuncian que Chihuahua es en violencia el 4º lugar (Esto tomado como si fuéramos un país) a nivel internacional, pues contamos con la cifra de 47.1 homicidios por cada 100 habitantes, hace 12 meses esa cifra estaba en 18.5, lo cual nos revela lo poco competentes que son nuestras autoridades…. Es momento de pedirles y exigir que si no pueden renuncien, para buscar a los más aptos que no tengan intereses dentro de la delincuencia y no teman a hacer justicia, además de aplicar los programas necesarios para sacar a este remedo de país del bache del cual ha caído… (escribo con demasiado enojo y frustración)

01 agosto, 2009

Existencialismo Queeniano: Freddy Mercury y la filosofía

Este texto los había pensado para lo que sería el aniversario número 62 de Mercury

 

 

La filosofía se puede presentar en distintas formas; como al hacer interpretaciones de la vida en situaciones que a veces se toman a la ligera y sin examinar, pero si las analizáramos nos encontraríamos con todo un bagaje ideológico y nos quedaríamos pasmados ante lo maravilloso del encuentro. En esta ocasión lo hago sobre una frase de la canción “Bohemian Rapsody” del grupo Queen.

 

            El más grande problema de la humanidad, o tal vez sea el único y de él se han desprendido todos los demás, es el hecho de existir y estar en el mundo; arrojados dirían algunos filósofos, y desprotegidos ante las inclemencias naturales y sociales de éste.

 

El "estar o existir" es un problema, pues vivir es una condicionante, pero hay algo todavía peor, el "tener libertad". Y con ello nos abordan dudas por saber qué hacer; tener opciones es angustiante, elegir entre esto o lo otro pero no los dos, nos limita y nos hace perder oportunidades, ser libres hace que tiemble nuestro ser y no pueda permanecer inmóvil.

 

            Y a todo lo anterior le podemos agregar la cuestión más desesperante de la vida,  la muerte. Morir es una de las cuestiones más absurdas para nosotros, esa certeza de finitud hace que nuestra existencia sea una paradoja, pues al estar en un espacio-tiempo para luego desaparecer, cualquier acción se vuelve paradójica. ¿Para qué hago si muero?, ¿para qué vivo si desaparezco?, ¿cuál es el sentido de pensar a futuro si tal vez en ese momento ya no exista?. Ante dichos razonamientos nos volvemos efímeros y entramos en crisis, en un momento desesperanzador.

 

            Así debió pensar Freddy cuando escribió “I don’t want to die, I sometimes wish I’d never been born at all” (No quiero morir, a veces deseo nunca haber nacido). Una  aseveración bastante triste, pues él mismo ya consideraba el ocaso de su vida y veía la frustración ante no poder hacer nada en lo inevitable de la muerte. Nadie pide venir a este mundo de padecimientos, pero al encontrase en él no se quieren ir debido a lo incierto, o lo carente de sentido en su partida.

 

Angustia, frustración, nausea, desesperanza y miedo a lo desconocido, es la gama de situaciones en las cuales nos sumergimos al saber que pasaremos de "ser" a "desaparecer, a no ser". Ante el sin sentido sólo queda apreciar el trascurso de genios de todos los ámbitos que pasan como estrellas fugaces en la historia de nuestra existencia, únicamente nos resta recordarlos como lo grande y trascendente que fueron, como lo hizo Freddy Mercury (1946-1991) y su gran huella en el mundo de la música.

 MV

19 julio, 2009

El mexicano y la narcocultura.

Espero se tomen la molestia de leer un texto largo en blogspot

-         ¿Usted baila al sonido de las balas? O ¿Celebra cada vez que hay un ejecutado en su ciudad?

-         No, eso es absurdo, por Dios, eso asusta a cualquiera, tu pregunta raya en lo tonto.

-         Entonces… ¿por qué sigue cantando y bailando eso que denominan como Narcocorrido?

-         ……

         Hace tiempo, en mi facultad, se desarrolló un foro sobre el análisis de la violencia en nuestro estado, en donde se contaba con 4 ponentes, el una periodista o encargada de medios, una antropóloga, un filósofo (el doctor Rico Bovio) y un sacerdote. En el cual, todos fueron políticamente correctos y nadie se atrevió a dar un paso más allá de lo que pudiésemos esperar.

         La antropóloga, según me cuentan, se limitó a hablar de ella en cuanto a la animalidad que se encuentra dentro del ser humano (esto porque yo aun no salía de mi clase de latín), el sacerdote hablaba de clases de moral en las escuelas primarias, aunque él decía que se les enseñaría aquella a la que se subscribieran sus padres, pero se notaba a leguas que se buscaba imponer el sistema católico como dogma, violando la laicidad de las instituciones y por si no se dieran cuenta, estos delincuentes son “profundamente cristianos”, lo cual no evitaría el caer de los hijos a las drogas, siendo este un problema aun más profundo. Aun fue más patética la participación de la periodista, quien propuso que se dejaran de dar estas noticias y se diera un giro para reportar notas de tinte positivo, absurdo, así no se soluciona nada, es como intentar impedir el calor en esta ciudad tapando el sol con un solo dedo. Por finalizar, el doctor Rico Bovio, para deleite personal, habló de ello desde la perspectiva filosófica, sin embargo, se quedó un poco atrasado con el problema, pues creo faltó señalar culpables directos, (quizá sin nombre y apellido) y sobre todo, plantear remedios, no como una panacea a los problema nacionales, sino como pequeños intentos para salir adelante.

         Llegó el esperado momento de preguntas y respuestas, pues al parecer todos los ciudadanos tenemos las soluciones que el estado no ha podido implementar, y la “levantadera” de manos fue apabullante; la cual, después de una serie de preguntas e intervenciones fue disminuyéndose, pues muchos se encontraban en un planteamiento común: “más efectivos, militares, policiacos, etc.” Sin embargo, hubo otros planteamientos, desde uno de los más extraños: “La violencia es porque los hombres no podemos balancear nuestra relación con nuestro lado femenino” que verdaderamente me pareció fuera de lugar. Pero hubo otra planteada por un compañero: “La implementación de acciones culturales, siguiendo el sistema colombiano que les dio éxito en las ciudades más violentas de ese país”; fue respondida como algo descabellado, e insuficiente, pues quizá debería implementarse, pero a la gente le gusta observar muy verde a su ciudad. En esos momentos fue que se me otorgó la palabra a mi para poder participar: “no solo se deben implementar acciones culturales, sino que se debe hacer un fuerte análisis de la cultura, esa que va ampliamente ligada con los delincuentes que los permite vivir dentro de nosotros y aceptarlos, la más clara de sus expresiones: el narcocorrido dentro de la música popular mexicana”. Quizá no me supe explicar de momento, o tal vez ni siquiera les importó, pues enseguida de mí el comentario fue de chakras y espiritualidad; solo capté la atención de la reportera del Heraldo de Chihuahua, quien me dio mis dos párrafos de fama.

         Pues bien, creo que debo ampliar un tanto a qué se le llama narcocultura, para poder entender  bien este problema.

         El mexicano, vive dentro de la ilegalidad constantemente, e incluso es motivo para estar orgulloso, siente su persona, pues todo se ve dentro de aquel viejo lema: “El que no tranza, no avanza”, haciendo que las personas que actúan con la mayor rectitud que les es posible, sean tomados como tontos, pues se verán estancados toda su vida por ser tan ilusos, e incluso, serán engañados por los demás. Pues en México, se admira a aquel que es más astuto para saltarse las leyes y robar a los demás, que importa si es un chicle, eso ya es motivo de orgullo, pues hemos podido sacar tajada de una manera gratuita, lo cual nos lleva a la antigua fábula por todos conocida de los cangrejos, pues en este constante “chingamiento” colectivo, no logramos avanzar como nación, pues el círculo es vicioso y todos nos quitamos, sin poder ser nadie el ganador en esta contienda, quizá en grupo sería mejor.

         Dentro de esto que denominamos cultura de la ilegalidad encontramos una subdivisión que es la Narcocultura, la cual se encuentra muy arraigada sobre todo en los estados del norte de nuestro país, sin embargo se encuentra a lo largo de toda la nación en menores porcentajes, pero está ahí, latente en cada uno.

         Esta se caracteriza por una glorificación del narco, en el cual todos quieren ser como ellos e incluso los celebran de una forma u otra. El arquetipo del narco es: Cadenas de mal gusto pero de oro, dibujos o signos de drogas o armas, camionetas ostentosas, camisas de seda, sombrero, etc. bueno ustedes conocen el arquetipo del narco, el cual muchos quieren seguir.

         Y es que en muchos casos son tomados como “buenos” pues al tener mucho dinero se dedican a financiar causas de beneficencia, o que así lo toman la personas, por ello llegan a financiar negocios, iglesias e incluso ciudades enteras se encuentran vivas gracias al dinero que inyectan estos personajes, ganándose la protección de toda la comunidad que ahí habitan.

         “Todos somos Marcos” declaraban los seguidores del movimiento zapatista en 1995, en referencia a aquel encapuchado anónimo del cual se buscaba su verdadera identidad, pero en solidaridad a la causa, se decía que todos estábamos de acuerdo con ese movimiento. En contra parte, un profesor de mi facultad, menciona: “aquí en Chihuahua, todos somos narcos”, en relación de que todos tenemos un familiar, un amigo, un vecino o un conocido del cual sabemos se encuentra dentro de las líneas de alguno de los cárteles, de una forma u otra, lo cual nos hace cómplices del hecho. Sin embargo, al momento de preguntar, ¿por qué no lo denuncia? La respuesta muchas veces no es por la peligrosidad que conlleva esta acción, sino que justifican a estas personas porque son muy buenas y los han apoyado, porque las quieren, porque están ahí por necesidad o “deberían agarrar a los altos mandos y no a la gente que lo hace porque no tiene dinero (siendo que tienen una camioneta del año en la cochera, “fruto” de su esfuerzo), lo cual nos hace cómplices de ese tipo de bandas delictivas.

         Por todos los beneficios o personalidad aparente que se le atribuye al narco, entonces muchos buscan serlo, ya quizá no sea ni siquiera por la remuneración económica que con ello llega, ni tampoco porque esto sea más fácil, pues simplemente se realiza porque ellos gozan de un nivel de estatus alto y de respeto, y para quienes no acceden a este grupo, más vale cuando menos parecer y figurar como uno de ellos, pues también puede uno tener esa “honorabilidad” de la que ellos gozan. Entonces comienzan a ser como ellos: vestimenta, forma de expresarse y de actuar, automóviles aunque deban endeudarse para poderlo tener, infringir la ley, hacer escándalo, utilizar accesorios, etc. Cabe destacar la gran cantidad de fotografías que se toman los jóvenes hoy en día con armas de fuego o, cuando menos, “mirada de matones”… todo lo anterior parece ser muy seductor para muchas mujeres, creo que esa es uno de los motivos por lo cual muchos lo hacen.

         Por último, si usted no puede o no desea hacer nada de lo anterior, aun tiene una alternativa para poder estar “dentro”, que es el paso de la veneración a estos “héroes”. Esto se da por medio de cánticos, bastante malos por cierto, que se han denominado como narcocorridos, estos los cantan cada fin de semana los jóvenes en los lugares de esparcimiento o los traen en la lista de reproducción de su computadora o automóvil, pero eso sí, quieren que la violencia en las calles se termina (paradójico ¿no?). También se encuentra el culto religioso a un personaje al cual ya denominan como santo, e incluso le tienen sus altares.

         Estando hace tiempo en mi ciudad, escuchaba como mis amigos y conocidos entonaban con singular alegría estas canciones, y me preguntaba  ¿Qué no se dan cuenta de las tonterías que están diciendo o de la clase de persona que están alabando? Lo más triste es que sí, y lo seguirán haciendo si no se aplican los filósofos como médicos de la cultura, así como lo planeaba y pensaba Nietzsche, pues esto está muy enraizado, ninguna cantidad de soldados puede solucionarlo, pues si matan a un narco, estos aparentes gustosos estarán de ocupar este lugar, haciendo un círculo vicioso demasiado peligroso y de nunca acabar.

         Por el momento procuro no asistir a esos lugares en los cuales la humanidad se está denigrando y poniendo a los pies de la escoria de la sociedad, e incluso he intentado concientizar a las pocas personas que considero inteligentes para entender esta problemática, ejemplo la semana pasada cuando me encontraba en un “karoeke” y unas amigas veían pasar la letra y cantaban, las hice ver lo que estaban diciendo, a lo cual pasaron automáticamente a guardar silencio, pues es obvio que es una canción de narcos aquella que habla de narices empolvadas, camionetas blindadas, y de prevenirse del gobierno o “familiares”.

         Son miles de melodías con estos temas y los comportamientos con este fin, sin embargo, debemos luchar por erradicarlos y así comenzar a destruir desde abajo este mal que aqueja a nuestro país con mayor fuerza desde los últimos años.

10 julio, 2009

Polvo de estrellas.

            El siguiente escrito nace por lo degradado del contexto en el cual estamos viviendo dentro de nuestro mundo, más específicamente el estado de Chihuahua aquí en México, donde vivimos una oleada de violencia sin precedentes, o cuando menos yo no me acuerdo, a la cual no estábamos acostumbrados, y ni queremos hacerlo, por lo tanto se le debe buscar solución.

            Ante la gran cantidad de muertes que conllevan los asesinatos por el narco, los secuestros e incluso una serie de suicidios, me he obligado a pensar en el valor de la vida, sobre todo en el valor de la vida humana, pues si se están desechando de una manera tan fácil quiere decir que no se han puesto a pensar en ello, o simplemente se ha desvalorizado o nunca ha tenido dicha cualificación de manera objetiva y la realidad es lo que vivimos.

            Recuerdo que en primer semestre de la carrera en tono de mofa un profesor nos decía que no fuéramos tan creídos, o cuando menos no nos pusiéramos un costo muy alto, pues en química se había demostrado que los componentes de los que estamos conformados son fácilmente encontrables en una farmacia y por la módica cantidad de no más de 30 pesos (Creo que en su tiempo dijo 20, no lo recuerdo bien, sin embargo la cifra exacta es lo de menos, el caso es demostrar que el famoso CHONPKS no es de gran valor, sino que son de los elementos más simples)

            Sin embargo, la vida humana va más allá de compuestos químicos en perfecto orden, agréguele usted lo que quiera: dignidad, alma, espíritu, Dasein, voluntad, etc. pero no estamos confinados únicamente a los elementos antes mencionados, en la misma sintonía se encuentran los animales y las plantas.

            Cuando veía el conteo de la gran cantidad de ejecutados en la ciudad y en lo que va del sexenio pensé que a los sicarios se les pagarían cantidades exorbitantes de dinero por realizar su trabajo, pues para poder apagar la conciencia es necesario, creo yo, un cañonazo lo suficientemente fuerte como para que no quede lugar a dudas y se lleve a cabo el trabajo sin dudarlo ni poco.

            Craso error, pues al enterarme por medio de uno de los periódicos digitales de que han detenido a un sicario, sorprendentemente joven como muchos de los que se dedican a esta actividad poco envidiable y mucho menos honrosa, se le ha preguntado la cantidad que ganaba en cada uno de los actos cometidos, él ha respondido que la cantidad de 1500 por persona o por “misión” por así decirlo, no sé por qué pero hasta me imagino que el arma se las prestan y las balas en algunos casos irán por su cuenta.

            Alarmante, pues creo que es fácil acceder a esa suma, y si ellos se rentan como mercenarios para poder llevar a cabo las tareas sucios entonces se vuelve una situación aun más peligrosa de lo que se pensaba, pues si a usted le cae una persona lo suficientemente mal como para desear exterminarla lo puede llevar a cabo, por esa módica cantidad se deshacen de su adversario y ni quien piense que usted fue, pues nuestras autoridades le darán el carpetazo de que es un ajuste de cuentas y el motivo es narcotráfico, sin ningún otro paso de investigación

            Sin embargo existe quienes les gusta dignificar la vida de una u otra manera, sin ir con pensamientos muy metafísicos que tengan una gran falta de demostración y solo tenemos la creencia en ellos para fundamentarlos, por ello, presento esta idea un tanto más científica, o cientificista para aquellos que les gusta el peyorativo, pero me agrada decir que todo somos parte del cosmos, y de una forma no mística, sino muy material estamos ligados unos con otros, y la vida es uno de los procesos de mayor desarrollo y complejidad y por ello se debe respetar (no utilizable para cuestiones del aborto, ese es arena de otro costal).

            Todos provenimos de las estrellas, o cuando menos formamos parte de ellas, así lo demuestra el gran divulgador de la ciencia Carl Sagan en la siguiente cita de su libro El mundo y sus demonios: “Aunque para mí es difícil ver una conexión cósmica más profunda que los asombrosos descubrimientos de la astrofísica nuclear moderna: excepto el hidrógeno, todos los átomos que nos configuran —el hierro de nuestra sangre, el calcio de nuestros huesos, el carbón de nuestro cerebro— fueron fabricados en estrellas gigantes rojas a una distancia de miles de años luz en el espacio y hace miles de millones de años en el tiempo. Somos, como me gusta decir, materia estelar.”

            Sobre el mismo tema, e incluso de una manera más poética habla el teólogo de la liberación, Ernesto Cardenal, quien en su poema Canto Cósmico escribe:

Y del matrimonio de protones con neutrones
se produjo la vida.
¿Qué hay en una estrella? Nosotros mismos.
Todos los elementos de nuestro cuerpo y del planeta
estuvieron en las entrañas de una estrella.
Somos polvo de estrellas.
Hace 15.000.000.000 de años éramos una masa
de hidrógeno flotando en el espacio, girando lentamente, danzando.
Y el gas se condensó más y más
cada vez con más y más masa
y la masa se hizo estrella y empezó a brillar.
Condensándose se hacían calientes y luminosas.
La gravitación producía energía térmica: luz y calor.
Como decir amor.
Nacían, crecían y morían las estrellas.

            Si los antiguos adoraban al sol, a las estrellas, a los demás astros y al cosmos, porque son sagrados, vamos el astro rey se debe considerar como sagrado ya que sin él sería imposible nuestra existencia, de hecho todo lo que nos permita sobrevivir como especie debe ser considerado sagrado. Es decir, la vida humana es sagrada por el hecho de ser una de las cuestiones más complejas del cosmos…

            Pero quizá no logre argumentarlo bien del todo, por eso mejor les dejo la canción Polvo de Estrellas del uruguayo Jorge Drexler, donde nos habla precisamente de este tema, haciéndolo con gran maestría y muy buena letra:

MV
Espero que salga el video, jeje

30 junio, 2009

“Entre más queso menos queso” o De los problemas de la ciencia

Artículo publicado en El Heraldo de Chihuahua, el sábado 13 de septiembre del 2008.

“Imagínate un trozo de queso gruyere todo lleno de agujeros. Cuanto más queso más agujeros. Cada agujero ocupa el lugar en el que debería haber queso. Por lo tanto, cuanto más agujeros menos queso. Cuanto más queso, más agujeros y cuanto más agujeros menos queso. Conclusión: cuanto mas queso menos queso.”

       Muchos de nosotros hemos recibido esta frase vía e-mail, la cual puede adoptarse como elemento de poca utilidad para un ejercicio del pensamiento; pues tal vez a lo único que nos pueda referir es a los absurdos, resultado del uso de la lógica. Pues aún  cuando la estructura se encuentre de manera correcta, recae en una paradoja, provocando en el enunciado una carencia de sentido con resultados risibles.

       Sin embargo, puede ser utilizado como analogía para otros campos de lo humano, en mi caso, lo utilizo para ejemplificar el avance científico, del cual durante mucho tiempo estuvimos seguros de su existencia hasta que algunas personas llegaron a cuestionarlo. Al parecer todo lo que tenga el avalúo científico adquiere un peso contundente para poder convencer a nuestro interlocutor. Pero, ¿qué pasa cuándo la misma ciencia es cuestionada de una manera tan fuerte que nos hace dudar?

 Pues bien, el ser humano ha confiado en los datos científicos y en sus leyes durante mucho tiempo de una manera un tanto ciega, y no es culpa ni de nosotros ni de “ella”, pues eso era lo más correcto; los patrones se iban demostrando y perfeccionando. Fue entonces cuando después de muchos estudios de física clásica nos enteramos de que sólo estudiábamos una superficialidad del problema, incluso que aquella materia la cual llamábamos “sólida” estaba “llena de vacío”, ¡como el queso gruyere!.

       La física cuántica vino a revelar que las leyes de las cuales nos encontrábamos seguros no se repiten a niveles subatómicos.  Ante una situación el objeto de estudio reaccionaba de una forma y bajo las mismas condiciones reaccionaba de otra, lo cual era imposible para nuestro pensamiento y del sentido común..

       Anteriormente teníamos certeza absoluta en la ciencia, ahora cada una de nuestras aseveraciones nos crea más dudas que son necesarias resolver para rellenar esos huecos. Sin embargo se seguirán generando más preguntas sobre ello pues solo así puede avanzar el conocimiento científico y la concepción científica del mundo, aún la más confiable sin embargo. Los científicos alumbraron una parte del conocimiento pero se dejó a oscuras otros puntos y es momento de retomarlos.

       Este miércoles, el CERN (The European Organization for Nuclear Research) reprodujo el procedo del Big Bang por medio de inyección de micropartículas y estudiaron su energía. Puedo casi asegurar que se obtendrán pocas respuestas y se generarán muchísimos más problemas e interrogantes de este experimento tan complicado, pero nos ayudará a acercarnos al conocimiento del inicio de nuestro universo.
MV