19 agosto, 2009

Estado fallido y estamos jodidos

Nací hace un poco más de 21 años, en una pequeña ciudad del estado grande, en un lugar donde al parecer lo único que reinaba era la calma. La tranquilidad de ese pueblo hacía sentirnos con mucha seguridad, hasta el tiempo se detenía para que pudiéramos disfrutar del día y realizar nuestras actividades, siendo sinceros, no había mucho que hacer.

Desde pequeño gocé de muchas libertades, sin duda que tus padres te digan que no debías pedir permiso para lo que podía hacer, solo avisar para que ellos no estuvieran con el pendiente, me  llevó a siempre tener alerta el sentido de la responsabilidad para no perder dicho derecho.

Tiempo después, nos vimos en la necesidad de cambiarnos de casa a la capital, Chihuahua, lo cual al ser más grande por obvias razones se sentía más peligrosa…. como pueblerino obtuve el miedo y la precaución al salir, pues todo mundo advertía que las cosas no eran como antes y cambié a ser más cuidadoso.

Pasaron los días, y entendí que esto no era más que un “rancho” pero más grande que aquel del que venía, la gente no era ni por poco distinta a la de allá, simplemente había más de unos o de otros, y contabas con el acceso a mejores bienes y servicios, pero culturalmente distaban de ser diferentes.

Poco a poco tomé confianza y salía a la calle, solo y sin rumbo a caminar, primero a horas en las cuales radiaba el sol, con un calor también mayor a donde nací, después cada vez más tarde, y nunca me sucedió nada.

Me hice de amigos, intensión que no tenía al principio, comencé a tener el desarrollo “normal” de un joven de mi edad, a pesar de tener en mente otros planes que eran totalmente antisociales. Salí a fiestas y a borracheras que terminaba a las altas horas de la madrugada, y si fuera poco, regresaba caminando a mi hogar en un estado poco conveniente, acompañado por mis amigos, por el periférico de la juventud y otras calles. Reitero, Jamás nos sucedió nada, solo los regaños de los padres de alguno de mis amigos- en realidad si éramos muy inconscientes-.

Con esto, retomé la mentalidad de que las ciudades peligrosas era Ciudad Juárez –sobre todo si se era una fémina-, Monterrey, Guadalajara y el DF, donde había asaltos, violaciones, robos, secuestros y asesinatos; pero aquí no pasaba nada, todo iba bien, sin problemas ni preocupaciones.

Después, llegó la universidad, y por el tipo de escuela en la que estoy, uno se hace fácilmente aficionado a los bares de “mala muerte”-cuando aun los eran- (Donde por cierto no he visto aun grandes problemas), caminar por las calles céntricas, platicando y hablando, sin más, sin temer a nada y sin alguna restricción en nuestras casas.

Hace un poco de tiempo las cosas fueron cambiando, nos enteramos de que había una pugna entre narcotraficantes y las primeras balas corrieron en las calles, al principio fueron casos contados, pero la frecuencia se aumento hasta ser parte de nuestro cotidiano, dejé de leer quién por saber cuántos y dónde. Cuestión que se generalizó en el estado, pero es más notorio en la fronteriza Ciudad Juárez y Chihuahua.

Al trascurrir de los meses el tema principal fue este, el ajuste de cuentas por parte de los carteles y la decisión poco atinada del gobierno federal de sacar al ejército a las calles… se nos ha hecho normal ver armas, de una u otra manera, en la calle.

Los lugares recreativos se volvieron foco de gran peligrosidad, pues si querían ir a acribillar a alguien, eran los sitios en los cuales se encontraban más expuestos.

Las personas comenzaron a ver que nuestras autoridades no eran competentes y a esto se le agregó la dichosa crisis económica que “viene de fuera”, y terminó destruyendo grandes fuentes de empleo e ingreso a las familias.

Muchos en la desesperación se vieron obligados a delinquir, pues ahora era demasiado fácil, y otros que ya lo hacían desde antes y ya no obtenían lo necesario, fueron cambiando los roles y los patrones, para agregarle así más experiencia a su currículum vitae de la criminalidad. Otros más se envalentonaron, pues lo que antes no se les hubiera ocurrido hacer, ahora tienen todas las oportunidades, e incluso las violaciones crecieron pues ¿Quién los va a detener y les hará algo?

Pues bien, hoy me doy cuenta que dos amigas han sido asaltadas, una de ellas por segunda vez, la amiga de otro amigo fue violada, y muchas otras desgracias más que me hacen preguntarme ¿a dónde vamos a parar? O mejor aún, ¿Cómo y cuándo vamos a salir de esto? Pues parece que las medidas tomadas por nuestro gobierno (Estatal, Municipal y Federal) no son las necesarias ni las adecuadas para estos casos.

Esto es sumamente triste ¿Dónde quedaron el estado de derecho, las garantías individuales, la seguridad pública y la libertad? Es momento de declarar el estado fallido, cuando menos para Chihuahua.

Ahora me he enterado de que el hijo de nuestro muy inteligente presidente municipal Carlos Borruel fue enviado a estudiar a la ciudad de Monterrey, seguramente por el suceso aquel de que golpearon a sus escoltas y además lo amenazaron, pues es más seguro tenerlo lejos para que no le vaya a suceder nada. Si el motivo es otro, por ejemplo, el nivel de las escuelas de allá, ¿por qué no mejor gestionar que venga una de esas instituciones con mayor calidad para acá?

Entonces, todos queremos irnos, aquí tenemos los mismos miedos o aun mayores, pues si usted que es autoridad sufre estos atentados entonces ¿qué nos espera a nosotros? Si ni siquiera puede brindarle seguridad a su hijo entonces  no puede dársela a todo un pueblo, es mejor pues que renuncie, y de una vez a sus aspiraciones a gobernador, pues al paso que va terminará su mandato desde China para que no le pase nada, mientras a nosotros nos sigue yendo cada vez peor.

Ahora nos anuncian que Chihuahua es en violencia el 4º lugar (Esto tomado como si fuéramos un país) a nivel internacional, pues contamos con la cifra de 47.1 homicidios por cada 100 habitantes, hace 12 meses esa cifra estaba en 18.5, lo cual nos revela lo poco competentes que son nuestras autoridades…. Es momento de pedirles y exigir que si no pueden renuncien, para buscar a los más aptos que no tengan intereses dentro de la delincuencia y no teman a hacer justicia, además de aplicar los programas necesarios para sacar a este remedo de país del bache del cual ha caído… (escribo con demasiado enojo y frustración)

01 agosto, 2009

Existencialismo Queeniano: Freddy Mercury y la filosofía

Este texto los había pensado para lo que sería el aniversario número 62 de Mercury

 

 

La filosofía se puede presentar en distintas formas; como al hacer interpretaciones de la vida en situaciones que a veces se toman a la ligera y sin examinar, pero si las analizáramos nos encontraríamos con todo un bagaje ideológico y nos quedaríamos pasmados ante lo maravilloso del encuentro. En esta ocasión lo hago sobre una frase de la canción “Bohemian Rapsody” del grupo Queen.

 

            El más grande problema de la humanidad, o tal vez sea el único y de él se han desprendido todos los demás, es el hecho de existir y estar en el mundo; arrojados dirían algunos filósofos, y desprotegidos ante las inclemencias naturales y sociales de éste.

 

El "estar o existir" es un problema, pues vivir es una condicionante, pero hay algo todavía peor, el "tener libertad". Y con ello nos abordan dudas por saber qué hacer; tener opciones es angustiante, elegir entre esto o lo otro pero no los dos, nos limita y nos hace perder oportunidades, ser libres hace que tiemble nuestro ser y no pueda permanecer inmóvil.

 

            Y a todo lo anterior le podemos agregar la cuestión más desesperante de la vida,  la muerte. Morir es una de las cuestiones más absurdas para nosotros, esa certeza de finitud hace que nuestra existencia sea una paradoja, pues al estar en un espacio-tiempo para luego desaparecer, cualquier acción se vuelve paradójica. ¿Para qué hago si muero?, ¿para qué vivo si desaparezco?, ¿cuál es el sentido de pensar a futuro si tal vez en ese momento ya no exista?. Ante dichos razonamientos nos volvemos efímeros y entramos en crisis, en un momento desesperanzador.

 

            Así debió pensar Freddy cuando escribió “I don’t want to die, I sometimes wish I’d never been born at all” (No quiero morir, a veces deseo nunca haber nacido). Una  aseveración bastante triste, pues él mismo ya consideraba el ocaso de su vida y veía la frustración ante no poder hacer nada en lo inevitable de la muerte. Nadie pide venir a este mundo de padecimientos, pero al encontrase en él no se quieren ir debido a lo incierto, o lo carente de sentido en su partida.

 

Angustia, frustración, nausea, desesperanza y miedo a lo desconocido, es la gama de situaciones en las cuales nos sumergimos al saber que pasaremos de "ser" a "desaparecer, a no ser". Ante el sin sentido sólo queda apreciar el trascurso de genios de todos los ámbitos que pasan como estrellas fugaces en la historia de nuestra existencia, únicamente nos resta recordarlos como lo grande y trascendente que fueron, como lo hizo Freddy Mercury (1946-1991) y su gran huella en el mundo de la música.

 MV