Artículo publicado en El Heraldo de Chihuahua, el sábado 13 de septiembre del 2008.
Muchos de nosotros hemos recibido esta frase vía e-mail, la cual puede adoptarse como elemento de poca utilidad para un ejercicio del pensamiento; pues tal vez a lo único que nos pueda referir es a los absurdos, resultado del uso de la lógica. Pues aún cuando la estructura se encuentre de manera correcta, recae en una paradoja, provocando en el enunciado una carencia de sentido con resultados risibles.
Sin embargo, puede ser utilizado como analogía para otros campos de lo humano, en mi caso, lo utilizo para ejemplificar el avance científico, del cual durante mucho tiempo estuvimos seguros de su existencia hasta que algunas personas llegaron a cuestionarlo. Al parecer todo lo que tenga el avalúo científico adquiere un peso contundente para poder convencer a nuestro interlocutor. Pero, ¿qué pasa cuándo la misma ciencia es cuestionada de una manera tan fuerte que nos hace dudar?
Pues bien, el ser humano ha confiado en los datos científicos y en sus leyes durante mucho tiempo de una manera un tanto ciega, y no es culpa ni de nosotros ni de “ella”, pues eso era lo más correcto; los patrones se iban demostrando y perfeccionando. Fue entonces cuando después de muchos estudios de física clásica nos enteramos de que sólo estudiábamos una superficialidad del problema, incluso que aquella materia la cual llamábamos “sólida” estaba “llena de vacío”, ¡como el queso gruyere!.
La física cuántica vino a revelar que las leyes de las cuales nos encontrábamos seguros no se repiten a niveles subatómicos. Ante una situación el objeto de estudio reaccionaba de una forma y bajo las mismas condiciones reaccionaba de otra, lo cual era imposible para nuestro pensamiento y del sentido común..
Anteriormente teníamos certeza absoluta en la ciencia, ahora cada una de nuestras aseveraciones nos crea más dudas que son necesarias resolver para rellenar esos huecos. Sin embargo se seguirán generando más preguntas sobre ello pues solo así puede avanzar el conocimiento científico y la concepción científica del mundo, aún la más confiable sin embargo. Los científicos alumbraron una parte del conocimiento pero se dejó a oscuras otros puntos y es momento de retomarlos.
Este miércoles, el CERN (The European Organization for Nuclear Research) reprodujo el procedo del Big Bang por medio de inyección de micropartículas y estudiaron su energía. Puedo casi asegurar que se obtendrán pocas respuestas y se generarán muchísimos más problemas e interrogantes de este experimento tan complicado, pero nos ayudará a acercarnos al conocimiento del inicio de nuestro universo.
MV